viernes, 14 de octubre de 2011

Reescribiendo la vida

Tenía 5 años cuando salí por la puerta de la cocina al patio y comencé a llamar a mi papá bien fuerte "PAPÁ, PAPÁ, PAPÁ", él estaba en el cuarto, donde tenía sus herramientas. Se asomó para verme y limpió sus manos con el wuaipe, abrió sus brazos y yo corrí hacia ellos, me tomó con fuerza y yo lo abracé del cuello, le metí los dedos por la naríz y le dí un gran beso, el me comió la oreja y nos reimos mucho.

Ya con 35 años, tres días antes de que partiera, me pidió que lo afeitara, jamás había hecho algo así, tomé su máquina eléctrica y comencé a pasarla por su cara, de pronto le agarré los pelos de la naríz, pobre, le dolío tanto, yo me reí. Dos días después, mientras estabamos los dos solos, me pidió que abriera la ventana, le pregunté si por ahí saldría, movió su cabeza diciendo que si, la abrí, volví a su lado, me tomó la rodilla,como cuando era pequeña, me reí y el sonrió..... y partió.


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